sábado 27 DE mayo, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

Zarpazo en el final

martes 16 DE mayo, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo

Ya me había propuesto antes de que empezara el partido que si Vélez ganaba no iba a ser tan optimista como suelo serlo, porque ya estoy cansada de ver que se dan tres pasos para adelante y diez para atrás. Esto es lo que hay. La actualidad de Vélez es con intermitencias: lo que se consigue en un partido no se reafirma en el siguiente y es por eso que hay que disfrutar estos pequeños logros, hasta que las intermitencias den paso a la regularidad. Anoche Vélez ganó y sumó otros tres puntos fundamentales para la tabla que hoy más nos preocupa.

El partido fue malo, insípido, con imprecisiones y poco juego pero con respecto al último partido se notaron diferencias porque hubo mejorías. El mediocampo, con el tándem Desábato – Cáseres, mejoró mucho, pudieron acoplarse. Ambos corrieron incansablemente y Santiago Cáseres volvió a demostrar que es un jugador distinto y con una prestancia y madurez digna de un jugador mucho más experimentado. El equipo cambia cuando él está bien, cuando está fino para recuperar y puede distribuir el juego. Ayer hizo un muy buen trabajo. Asimismo, Diego Zabala recuperó su nivel, mejoró lo hecho ante Belgrano buscando siempre ir al frente con el empuje que lo caracteriza. Matías Vargas tuvo un primer tiempo flojo, se lo notaba perdido por estar parado más al medio y no tanto en su posición habitual para poder crear juego, así y todo, en una de sus pocas apariciones logró la falta del primer penal. En el segundo tiempo mejoró y pudo realizar alguna que otra acción tirado más al ataque y logrando sociedad con Mariano Pavone.

La defensa estuvo correcta, ni más ni menos que eso. Los cuatro con buenas y malas. A Lautaro Giannetti se lo vio impreciso en algún corte, dubitativo en alguna salida, tal vez víctima de su propio nerviosismo al retomar la titularidad después de tanto tiempo y el más flojo de esa línea, Braian Cufré. Cuando todos creíamos que Vélez se iba al descanso con el triunfo parcial, nuevamente vienen las desatenciones, la poca inteligencia de poder mantener un resultado y llegó el gol de Alexis Castro justo sobre el final del primer tiempo y ahí se ve claramente la ingenuidad de Cufré en no cortar la jugada cometiendo una falta y luego una concatenación de errores, con Caire marcando el aire y dejando entrar solo al jugador de Tigre que lo agarra a Alan Aguerre a mitad de camino y con las dudas habituales entre salir o quedarse. En esa jugada, el alma se nos desparramó por el piso, por ser un déjà vu de partidos pasados, porque esto ya lo vivimos en infinidad de ocasiones.

Ahora bien, frente a la lesión de Juan Manuel Martínez el cambio fue raro, no a priori cuando se vio a Nicolás Delgadillo junto a la línea de cal para entrar sino cuando se vio su posición en la cancha. En los primeros momentos no encontraba su lugar, estuvo a la derecha, luego un poco más tirado al medio, hasta que finalmente se paró al lado de Mariano Pavone, como un delantero de área. Inentendible. Con el triunfo como contexto, se puede decir que Delgadillo tuvo un partido aceptable, que buscó ir al frente, que encaró siempre que pudo, aunque las situaciones no fueron claras, se lo vio torpe y lento en algunas jugadas. Lo positivo es que corrió mucho y busco ir al frente, pero destaco que fue raro el cambio de Omar De Felippe que nuevamente me crea una alerta sobre su relación con Maximiliano Romero, porque viendo la posición en la que paró a Delgadillo, el cambio natural ante la salida de Martinez era entrando Romero, y así hubiese quedado un medio bien formado (Zabala – Desábato – Cáseres – Vargas) con dos delanteros cerca del área rival (Pavone y Romero). Pero el que sabe es el técnico. Y por suerte, para él y para nosotros, a pesar de dicho cambio, Vélez pudo conseguir los tres puntos.

Mariano Pavone, el incansable, que anoche tuvo una noche perfecta con mucho desgaste por el juego, por bajar a pedir la pelota, por aguantarla, por la levantada en la actitud y porque cambió los dos penales por dos golazos. Se hizo patrón del equipo, enalteció la cinta de capitán que portaba y agarró la pelota en ambos penales, el segundo más difícil de patear que el primero, con mayor presión, pero así y todo, en ambos, le rompió el arco a García.

Párrafo aparte para Pedro Argañaráz que con su actuación de anoche vino a reafirmar mi teoría del pésimo nivel arbitral argentino. No hay una mano negra en contra de Vélez, los árbitros son malos y muchas veces nos perjudican y otras, nos favorecen. En el segundo penal el agarrón, o “agarroncito”, existió pero ese tipo de penales se cobran una de cada cien veces que ocurren y nosotros no estamos acostumbrados a que eso nos suceda. Más allá de esa discusión, el árbitro tuvo un nivel bajísimo en todo el partido, con situaciones inentendibles hasta para los propios jugadores que estaban adentro del campo de juego. No tuvo determinación en lo que cobraba, dudaba y hasta se puede inferir que hay cierto desconocimiento del reglamento, más que nada por las dos jugadas en que cortó el juego e hizo dos piques. Los que levantan la voz de parar al árbitro escudados en el segundo penal que le cobró a favor a Vélez deberían mirar el partido completo y analizar holísticamente la actuación del referí.

La falta de aptitud, hay que contrarrestarla con actitud y ayer en el Amalfitani se vio mucho de eso. Luego del sabor amargo por el final del primer tiempo, en el segundo, el equipo mejoró a base de la garra de los jugadores que fueron a buscarlo, acompañados por la actitud del técnico en hacer dos cambios ofensivos para rebatir el juego mezquino que planteó Facundo Sava, metiéndose muy atrás para llevarse un punto con el empate. Vélez busco, fue y por esa actitud se llevó los tres puntos. También hay que rescatar el festejo al término del partido, con los jugadores en el centro del campo abrazados y festejando, porque eso denota un grupo unido que aún tiene fuerzas para pelear esta épica batalla.

Este es el grupo, este es el equipo, estos son los jugadores que hay que bancar y apuntalar para los difíciles partidos que se nos vienen porque en lo que resta del torneo ya no jugaremos con los grandes o los que están peleando la punta del campeonato, sino que se nos vienen partidos con equipos que pelean por la permanencia y que saldrán a jugar con el cuchillo entre los dientes. Esta es la base que junto a los refuerzos que lleguen en junio, que deberán ser refuerzos con mayúsculas y no meras incorporaciones, conformarán el equipo que peleará el torneo próximo con el afán de sacarnos de esa difícil situación. De lograrlo, nos harán olvidar estos últimos años de padecimiento y anemia futbolística.

EL HINCHA OPINA