jueves 27 DE julio, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

Vélez duele

lunes 10 DE abril, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo
De Felippe no le encuentra la vuelta al equipo, ni a la situación. (Foto @Velez)

En el arranque de esta segunda parte del torneo, Vélez tenía partidos difíciles y tal vez el de ayer era el más “perdible” porque recibía a Boca que llegaba puntero al Amalfitani. No obstante eso, siempre se renuevan las esperanzas y creemos que tal vez alguna incidencia del partido pueda hacer que Vélez gane y se haga fuerte de local. Así estamos, creyendo en milagros o cosas externas al equipo, porque éste no le puede hacer partido a nadie, y el técnico sigue sin intentar alternativas, y paradójicamente declarando en la semana que hay que jugar bien y tener la pelota; algo que este Vélez adolece desde hace mucho tiempo.

Los primeros minutos fueron de mucha imprecisión, se veía a los jugadores corriendo, metidos, concentrados. Boca estaba tranquilo, esperando el momento de dar el zarpazo. Hubo algunos intentos de juego asociado por el lado de Braian Cufré, tanto con Diego Zabala como con Juan Manuel Martínez. Zabala que nuevamente arrancó en la misma posición que frente a Independiente, jugando más al medio cerca de Leandro Desábato, y que fue de lo mejorcito del fortín por lo que corrió, metió e intentó Jugar. Nunca sabremos qué indicación le dio el técnico a Cufré, pero el juvenil en su afán de subir y jugar dejaba muy descubierto su lateral, y en el primer tiempo ese costado era una pasarela de situaciones contrarias.

Cada partido que pasa, más responsabilidad del técnico hay, que frente a un poderoso rival, se equivocó de estrategia y viene manteniendo un once titular que deja mucho que desear. Hay jugadores que no pueden jugar más. Ayer el partido del “gran capitán”, Fabián Cubero, fue digno de una película cómica. Parecía una bailarina de ballet que al ver que la pelota lo pasaba, tira su pierna para atrás como queriéndola enganchar con el taco. Además se cayó varias veces, no cortó a nadie y perdió pelotas controladas para Vélez que terminaron en corner o lateral para el rival. La gran ironía de la noche fue ver que Gino Peruzzi que una noche en el Amalfitani neutralizó a Neymar, se fue del club porque Cubero estaba enquistado en su puesto, hizo en su corta vida profesional mejor carrera que nuestro “5 eterno”, llegó a jugar en Italia, ahora en Boca y nos hizo un gol de cabeza anticipándolo a Cubero, el ex verdugo de su puesto, que ni lo vio venir, que lo marca de lejos y que encima se agacha para intentar cabecear no sé qué.

Los grandes defensores de Cubero, lo que en la semana previa avizoraban una gran noche del 5 y que vaticinaban que se pondría el equipo al hombro, deberían llamarse a silencio y poner sus energías en prepararle el gran partido de despedida a la leyenda velezana. No podemos dar ventaja y teniendo a Cubero en cancha, la damos. Los que consideran que es un gran referente adentro de la cancha, habrán visto ayer que sólo se quejó desenfrenadamente ante Patricio Loustau cuando vio la undécima tarjeta amarilla.

¿Cuántos años de jugador profesional tiene Héctor Canteros? Unos nueve, diez años. Lo que hizo anoche es inentendible, digno de un jugador sin experiencia. Lamentable. Lo haya tocado o no al jugador contrario, de la manera temeraria que va hacia el rival, estuvo bien expulsado y demuestra las limitaciones de un jugador que supuestamente vino a ser el conductor del equipo. Tal vez Canteros declarará que es la impotencia la que lo lleva a actuar así, pero este Vélez necesita que la impotencia se convierta en juego, en garra, en actitud. No se discute la calidad que tiene, pero está en un nivel tan bajo, que luego de la expulsión no se notaba que Canteros ya no estaba en cancha.

El arquero es otro tema. Ayer cumplía un partido correcto por lo que tapaba pero seguía sin dar seguridad, ni gritar ni ordenar la defensa. Es decir, más de lo mismo hasta que llegó el tercer gol de Boca con una bochornosa o payasesca reacción del arquero. Otra vez se mete adentro del arco, tanto que si llegara a agarrar la pelota, es gol por estar detrás de la línea. Con lo que nos cuesta meter un gol, Vélez se había puesto 1-2 con el gol de Romero y justamente es en ese momento donde el arquero tiene que dar seguridad para poder buscar el empate. Pero no, nuestro arquero se disfraza de pato criollo, y nos da la trastada de cada día. No resiste más estar en el arco de Vélez, no tiene físico, no tiene aptitud y no tiene actitud. Además en junio posiblemente se vaya y es mejor ir forjando y dando regularidad a otro arquero.

Manotazo de ahogado de Omar De Felippe, de meter dos cambios juntos con dos juveniles Nicolás Dominguez y Maximiliano Romero, con la presión de revertir un dos a cero y salvar las papas. Esto ya lo vivimos con los técnicos anteriores, a los chicos hay que sacarle presión, darle regularidad y confianza. Romero siempre estuvo relegado en este Vélez de De Felippe, y ahora frente a la necesidad lo pone y le devuelve el favor convirtiendo un gol. Mucha templanza por parte del delantero juvenil al no ir a gritarle el gol a De Felippe en la cara. A sentir esto hemos llegado.

Exceptuando a Zabala, Pavone y el Burrito Martínez que, aunque poco, intentan algo, los demás mejor ni mirarlos. Duele este Vélez y duele ver jugadores insípidos, sin reacción, sin amor propio; porque Vélez podrá irse al descenso, pero cargará sobre ellos el estigma de no haber podido sacar esta situación adelante. Por su parte, los dirigentes deberán ir pensando un plan Z porque el técnico ayer en conferencia de prensa postpartido, les tiró una pequeña patadita con respecto a los refuerzos y ya avisó que “si no le ganamos a Olimpo, se verá…” El que avisa no traiciona y el técnico nuevamente como hace un par de meses atrás, parece estar levantando la bandera blanca que indica su rendición.

Vélez visitará a Olimpo el sábado próximo, sin Fabián Cubero, ni Leandro Desábato, ni Héctor Canteros. Es una final, ante un equipo que se juega todo y se hace fuerte de local. Será tal vez la última oportunidad de Omar De Felippe de meter mano, hacer cambios radicales, dejar compromisos de lado e intentar revertir esto. Tiene que patear el tablero porque será a matar o morir.

EL HINCHA OPINA