domingo 19 DE noviembre, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

No nos pincharon el globo

sábado 7 DE octubre, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo
Todos abrazan al arquero, el héroe de la noche. (Foto @Velez)

Como en el partido anterior en Sarandí ante Aldosivi por Copa Argentina, sigo pensando que estos partidos no se explican, se disfrutan. No se nos pinchó el globo y seguimos con la ilusión de la esquiva Copa Argentina. ¡Qué alegría este triunfo! Y por muchas cosas: por toda la previa, porque era con Huracán y todo lo que conlleva, porque fue a puertas cerradas, porque la formación inicial era distinta a los últimos encuentros y entusiasmaba, sin dejar la figura táctica del cuatro, cuatro, dos característica del técnico. Se valora el triunfo y ojalá les inyecte a muchos un poco más de confianza para salir con todo a pelear lo importante: el torneo local.

Ahora bien, hay que hablar del partido de Vélez, de un primer tiempo aceptable, con una clara situación de Maximiliano Romero al que se lo vio disperso en este partido y con poca participación. Asimismo fue bueno el arranque de Nicolás Domínguez pero luego se fue desdibujando, por su parte, Santiago Cáseres, con buenos momentos, haciéndose fuerte en el mediocampo pero que en el segundo tiempo decayó su nivel y así, el de Vélez. Con dos jugadores muy flojos: Fabricio Alvarenga y Braian Cufré. El primero que ya lo creo como el jugador fetiche o un capricho del director técnico porque no se explica la titularidad; y el segundo que se va mucho de su posición de tres, y del cual el técnico debería explicar qué le pide en cancha, porque al irse para marcar o subir al ataque, su posición ayer la cubría ni más ni menos que Matías Vargas. ¡Qué despropósito! Justamente que para cumplir con el planteo táctico de Omar De Felippe, juega muy sobre la banda izquierda donde no parece sentirse cómodo y se desperdicia su virtud de encare, de desequilibrio.

Muy a lo contrario de los que opinan muchos de él, fue un excelente partido de Fausto Grillo de central, el más sólido de la defensa, también acompañado de buena manera por Emiliano Amor que muestra mucha destreza para salir jugando, metió varios pases lindos, pero que se equivoca mucho cuando tiene que reventar la pelota. Le falta un poco de “timing” de saber cuándo reventarla y al hacerlo, hacerlo con todo, sin dudar, con fuerza. Comentario aparte para César Rigamonti que pide a gritos la titularidad: primero por lo que grita y ordena a sus compañeros, segundo porque da seguridad. Tuvo una excelente atajada en el primer tiempo, una pelota muy difícil que pica y viene baja, y luego, la situación por la que recibe tarjeta amarilla, rara, porque parece infantil o de desconcentración, y encima toda esa jugada desencadenó en el penal, que pudo ser la derrota del fortín, pero finalmente él pudo reivindicarse con la terrible atajada y así recobrar la seguridad para la definición por penales.

El primer tiempo fue aceptable, en el segundo fue más de lo mismo, el Vélez de siempre. Muchos bajaron de nivel y se sigue sin poder convertir. Tampoco colaboró Federico Andrada que parecía molestarse con Maximiliano Romero, que no parece ser el mismo que elogiamos en los primeros encuentros, y que peca de jugar mucho para atrás, cuando de él se espera otra cosa. Gastón Díaz que alternó buenas y malas y el ingreso de la apuesta paraguaya, Luis Amarilla, con mucha movilidad sin pelota, que hizo poco en el juego y que no obstante haber convertido el infantil penal, sigue generando expectativas.

Una vez que se terminó el partido y había definición por penales, observando lo que había en cancha era una gran incógnita quienes se vestirían de héroes para patear. Raro nuevamente que Omar De Felippe no usara el tercer cambio e hiciese ingresar por ejemplo a Gonzalo Bergessio para que patee uno de los tiros. Hay que reconocer que los tres penales que pateó el fortín de la mano de Gastón Díaz, Braian Cufré y Matías Vargas fueron extraordinarios, había que asegurarlos y lo hicieron, fueron contundentes y eso, sumado a la actuación de Rigamonti nos dieron un mimo al alma a todos los hinchas velezanos que venimos sufriendo mucho últimamente. Y como si fuera poco el sufrimiento, tuvimos que abstenernos de poder ir a la cancha ayer. Por favor, no sigan matando al fútbol, organicen, prevengan, trabajen, encuentren la forma pero no nos dejen sin el folklore y sin poder alentar a nuestros colores. Situación muy injusta vivida ayer cuando justamente es la Copa Argentina un evento que se juega con público de ambas parcialidades.

Pero ojo, no tenemos que irnos de foco: Vélez sigue sin jugar a nada, generando poco y sin llegar al gol. Es hermoso festejar este triunfo pero nuestro norte está en otro lado. Vélez tiene que seguir sumando en el torneo. Bienvenido sea esta victoria por copa pero el lunes hay que empezar a pensar y a preparar el partido ante Newell’s del próximo sábado 14 en el José Amalfitani. Eso importa, ese partido no se puede perder. De la mano de este envión anímico, de ese grito de desahogo, y del “vam, vamo, los pibes”, este equipo necesita retomar la confianza, y así, la senda victoriosa en el torneo local. Nunca perdamos de vista eso. 

EL HINCHA OPINA