domingo 19 DE noviembre, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

Sueño Truncado

miércoles 25 DE octubre, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo

Vélez cayó derrotado por un gol en Santa Fe ante Atlético Tucumán a pesar de haber jugado un muy buen primer tiempo, con innumerables situaciones y habiendo llegado a dicho encuentro con un equipo diezmado al no poder repetir formación, por las ausencias de Lautaro Giannetti, Braian Cufré y el “ingeniero” del mediocampo Santiago Cáseres. Así y todo, el fortín salió a la cancha buscando ser protagonista y lo consiguió; tal vez se vio anoche, el partido más ganable de los últimos jugados por esta copa pero no se puede desmerecer la gran noche de Cristian Lucchetti que fue imbatible.

En el primer tiempo, Vélez tuvo muchas situaciones de gol de la mano de Maximiliano Romero y de Federico Andrada, entre otros, logrando convertir en figura a Cristian Lucchetti, pero lamentablemente no se logró concretar ninguno de los mano a mano; y como siempre se dice los partidos los gana el equipo que hace los goles. En este caso, Atlético Tucumán que tuvo algunas situaciones logró mandar a guardar al arco una de ellas y consiguió el pase a la semifinal de la Copa Argentina.

El primer tiempo de Vélez fue muy bueno, con más de cinco situaciones de gol y en donde no se sintió la falta de los ausentes porque en el medio Nicolás Domínguez hizo un excelente partido y deslumbró. Por su parte, Eric Jérez, criticado en la previa, también cumplió, y la delantera con Matías Vargas, Maximiliano Romero y Federico Andrada, generaban muchas situaciones. Lo más flojo y como ya es sabido, es la defensa, que no termina de consolidarse y que muestra una gran diferencia con respecto al ataque del fortín. Pero en líneas generales, los jugadores cumplieron; como la gente que acompañó y se hizo presente en Santa Fe.

No obstante eso, hay dos cosas a señalar que influyeron en la derrota de anoche: primero, la impericia del técnico Omar De Felippe en los cambios y su responsabilidad en la derrota; y la segunda, las incorporaciones realizadas en este último libro de pases. Considero que el partido lo pierde el técnico, y fundamentalmente en el primer cambio cuando decide sacar a Maximiliano Romero y hace ingresar a Jonatan Cristaldo. Las causas de ese cambio, en mi opinión, son una sumatoria de cosas: Romero no es del gusto del técnico y de hecho tardó mucho en ponerlo de titular cuando llegó a la dirección técnica de Vélez, lo responsabilizó por todas las situaciones no convertidas en el primer tiempo, y también lo castigó por no hacerse cargo de patear el penal que finalmente malogra Matías Vargas. Como resultado de todo eso, el técnico decide sacar al nueve titular de ese encuentro, que si bien no está derecho para el gol, también colabora mucho llevándose la marca, jugando con Vargas y  el que seguramente iba a tener alguna que otra chance. El técnico decide poner a Jonatan Cristaldo, que por la lesión de Gonzalo Bergessio, era el único delantero que tenía en el banco, es decir que con ese cambio, delantero por delantero, pierde toda capacidad de, frente a una situación adversa, parar en cancha un juego más ofensivo. Tal es así, que luego de hacer este inentendible cambio, en los últimos quince minutos, terminó jugando de nueve, Emiliano Amor, totalmente desaprovechado porque no le tiraron ni un centro. Claro, ahí está el segundo problema, porque ante el pedido de Fabián Cubero para salir, el técnico decidió mandar a Gastón Díaz de cuatro y hacer ingresar a Fabricio Alvarenga. Se pudo ver claramente a Díaz gritarle a Alvarenga y no querer pasarle el balón.

Otra situación inexplicable del técnico: pide el cambio Cubero, y en lugar de hacer ingresar en esa posición a Nicolás Tripichio, decide bajar a Díaz que es un jugador que vino pedido por el técnico para jugar de ocho y que hubiese sido más beneficioso en el ataque. Pero no, el técnico se sigue empecinando con Fabricio Alvarenga, jugador al que se le acaba de renovar hasta el 2020 y al que sería bueno, se le vaya buscando un préstamo en otro club, para ver si logra madurar o crecer futbolísticamente.

Hasta ahí la primera causa de la derrota, con respecto al segundo punto, las incorporaciones. Nuevamente nos enfrentamos a la pregunta dialéctica sobre si son meras incorporaciones o refuerzos. Llegaron como grandes nombres: Gonzalo Bergessio, Jonatan Cristaldo y Gastón Díaz. El primero, que se lesiona constantemente; Cristaldo que no está en estado para jugar, ni siquiera como para estar en el banco de los suplentes y además,  perdió la pelota en ataque dando lugar al nacimiento de la jugada del gol de Atlético Tucumán, y finalmente Gastón Díaz, que está teniendo partidos mediocres, que vino maduro luego de su paso en Racing pero que no muestra la templanza o el temperamento para agarrar la pelota y patear un penal tan decisivo como el que tuvo que patear Vargas.

Así las cosas, todo muy raro lo del técnico con respecto al armado del banco de suplentes, los cambios y además las incorporaciones, porque quedó claro que estos jugadores, no reforzaron nada, y que como ya pasó anteriormente, vienen a hacer un recupero en Vélez. Y con este tipo de errores que hacen perder un partido fundamental, queda evidenciado que a este técnico le queda muy grande el banco de Vélez.

Lo positivo es que el fortín ayer volvió a mostrar algo de futbol, creación y muchas situaciones; que los pibes se van afianzando y vemos algo de luz en el horizonte. El sueño de la Copa Argentina, nuevamente truncado, pero eso también despeja el camino para que el plantel se enfoque de lleno en el campeonato local, donde Vélez sigue comprometido, y la única salida, es la suma de puntos.

EL HINCHA OPINA