martes 19 DE septiembre, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

Renace una ilusión

viernes 10 DE marzo, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo
Grillo y Nasuti con lo brazos en alto tras la victoria en Liniers. (MNagencia)

Este semestre de local hay que ganar siempre. Ayer hubo errores propios y ajenos pero la suerte cayó de nuestro lado y los tres puntos quedaron en casa. Puntos de oro sin importar como se lograron. Esta parte del campeonato será así: “A ganar o morir” por la necesidad de sumar que tenemos. No obstante eso, habiendo conseguido el objetivo primero, no debemos dejar de analizar que aún hay muchas cosas que corregir. Anoche Vélez iba arriba en el marcador en dos oportunidades y el rival consiguió dos goles para igualar el partido; en ambas ocasiones por errores propios. El técnico deberá trabajar mucho con la defensa para que los goles que tanto cuesta hacer, puedan sostenerse en nuestro arco.

Comenzando por lo positivo, sin dudas se vio otra actitud, el equipo fue más ofensivo, se creó más juego y se convirtió. Mérito de Omar De Felippe y del trabajo de pretemporada. Mérito suyo también la incorporación de Nicolás Domínguez que tuvo una gran noche: corrió, metió, hizo pases acariciando el balón como la pelota que le pone a Mariano Pavone en el primer gol. Pero por sobre todo hay que destacar que se mostró muy concentrado, no le pesó la camiseta ni la situación que atraviesa hoy Vélez.

Siguiendo con las cosas positivas e intentando ver siempre el vaso medio lleno, correctísimo partido de Leandro Desábato logrando neutralizar a dos muy buenos mediocampistas rivales como son Ascacibar y Damonte; gran partido de Mariano Pavone jugando y haciendo jugar, siendo muy funcional al equipo y convirtiendo dos goles; el último, agónico, aprovechando un error de Mariano Andújar e Iván Gómez; evidenciando una gran concentración por parte del delantero velezano.

En el primer tiempo, también fue correcto el partido de Gonzalo Díaz, tal vez no tanto en ataque con la clásica gambeta a la que nos tiene acostumbrado, sino en el medio cortando bochas, recuperando e intentando salir rápido; y no se puede dejar de mencionar la entrada en el segundo tiempo de Juan Manuel Martínez, ovacionado por la gente, que mostró su gran calidad en las pelotas que tocó y que abre la puerta a crear juego asociado y poder salir rápido de contragolpe, sin contar que también ayuda tácticamente, porque ni bien buscaba recibir la pelota, ya tenía dos rivales marcándolo, lo que ayuda para abrir juego en otro sector del campo.

Ahora bien, dicho eso, en un análisis más exhaustivo y con más visión global de lo que fue Vélez en los últimos partidos del 2016 hasta llegar al encuentro de ayer; hay dos hipótesis que se amalgaman: al equipo le cuesta llegar generando jugadas y convertir; y la defensa es una desastre, combo ideal para no poder conseguir el resultado que se busca. Ayer se pudo ver que la primera de las premisas se está revirtiendo. Hubo juego, hubo situaciones, hubo sociedades, hubo goles. Fue un buen comienzo de esta segunda parte del torneo ante un rival exigente.

Pero no todo fue color de rosa, a pesar de haber conseguido los tan ansiados tres puntos, porque a los jugadores que conforman la defensa, debo decirlo, los une el espanto. Cuando digo defensa es en sentido amplio: arquero y la línea de cuatro. Antes que el rival haga el primer gol, se podía ver a un Fabian Assmann muy dubitativo, que no les da seguridad a sus compañeros, no grita y no sale a buscar pelotas que claramente son suyas. Así es como, a mi entender tiene responsabilidad en los dos goles rivales. En el primero con complicidad de Maximiliano Caire que cada vez que retrocede y debe marcar se cierra convirtiéndose en un tercer central dejando la franja izquierda como una gran invitación al ataque en dónde los rivales desfilan “a gusto y piacere”; y en el segundo gol, el cómplice es Cristian Nasuti que pierde la marca, y Assmann que sale, retrocede y finalmente se queda parado cual estaca en el medio del arco. Para completar la floja línea de cuatro, quedan Fabian Cubero que anoche pudo haberse ido expulsado; y el temerario Fausto Grillo que es mucha actitud, pero poca aptitud.

Nobleza obliga, no todas las del arquero fueron malas, alternó. Tuvo dos atajadas soberbias cuando el partido estaba empatado, que de haber terminado en gol, hubiese tal vez cambiado el rumbo del partido, ya que Estudiantes por primera vez hubiese pasado al frente en el marcador. Y si de reivindicaciones hablamos, también hay que reconocer el hermoso centro de Maximiliano Caire que terminó en el gol de Diego Zabala.

Se convirtieron tres goles, se ganó y se sumó. Se pudo ver una mejoría con respecto al Vélez 2016. Ojala el partido de anoche no haya sido una respuesta a la abstinencia generalizada, y que el rendimiento no decaiga. Este Vélez deberá ir mejorando partido tras partido y deberá sobre todo hacerse fuerte en el Amalfitani para cosechar esos puntos tan valiosos como necesarios.

Párrafo aparte para los hinchas que llenaron de color el estadio y alentaron los noventa minutos. Así debe estar siempre el Amalfitani, este semestre más que nunca. Ojala lo vivido ayer no haya estado influenciado por el síndrome de abstinencia después de casi tres meses sin fútbol. No hay excusas, siempre hay que estar ahí alentando y participando porque este año, es fundamental en la historia de nuestro querido Vélez Sarsfield.

EL HINCHA OPINA