jueves 14 DE diciembre, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

Que el tropezón no sea caída

domingo 24 DE septiembre, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo
Miradas al césped tras el 4 a 0 ante Boca. (Foto @Velez)

Vélez perdió por goleada en el Amalfitani frente a Boca, en un partido para el olvido, en el que el fortín no pudo construir nada de lo hecho en los primeros tres partidos del campeonato. Otro era el cantar en las primeras tres fechas dónde Vélez pudo conseguir siete de los nueve puntos disputados, y mostró grandes diferencias al torneo pasado. Gran baño de realidad la derrota de ayer, para los que festejaban y se floreaban en las redes sociales con un Vélez puntero en la segunda fecha. Pero a no olvidar que Vélez juega otro campeonato.

Ya con el resultado puesto, me pregunto: ¿fue bien planteado el partido? ¿El técnico no pudo hacer otra cosa? No desde la conformación del equipo, porque se sabe que el fortín tiene un equipo corto, con pocas posibilidades de recambio, pero no sé si fue bueno salir y arriesgar tanto, sabiendo que Vélez necesita sumar. De todas formas, nadie asegura que saliendo a cuidar el punto, el equipo no hubiese sido goleado. Vélez salió con todo a buscarlo, a presionarlo arriba, a llevarse por encima al gran Boca, a querer ganarlo, pero se quedó en las intenciones porque no tuvo casi ninguna situación clara de gol. Más allá del resultado, esta es una diferencia a lo visto en el torneo anterior, porque al menos este Vélez tiene más recursos para intentar algo.

Por su parte, Guillermo Barros Schelotto, bicho, planteó un partido fácil, que le servía: un equipo bien parado, con marcas bien dispuestas sobre los jugadores de creación del fortín, tranquilo y esperando el error de Vélez para liquidarlo de contra. Estudió al rival, y marcó muy bien a Matías Vargas y a Federico Andrada, que no pudieron asociarse ni crear juego en el avance del fortín. Mientras en la zona izquierda, se daba la marca, en la derecha aparecían casi en soledad Fabián Cubero y Matías Pérez Acuña, intentando ir para adelante; pero dejando muy descuidado el lateral derecho; y ahí los dos primeros goles calcados de Boca. Este Vélez peca de ingenuo, es verde, y así es por la gran cantidad de pibes que tiene dentro de los once titulares. Se sabe que el nueve de Boca es Darío Benedetto, y que hay que marcarlo bien porque es contundente y te liquida, y esa era tarea de los centrales. Además se sabía que la defensa de Vélez fue una de las más goleadas el torneo pasado y es el punto más flojo de este fortín renovado, ahora bien, en el primer gol: Fabián Cubero se queda a medio camino por ir al ataque, Emiliano Amor, no quiere cometer falta porque ya estaba amonestado en una jugada previa; y los dos que debían marcar a Benedetto, en este caso Lautaro Giannetti y Fausto Grillo, lo dejan sólo como invitándolo a hacer el gol.

Ya existe una grieta, sí, otra más, entre los defensores y los detractores de Fabián Cubero. Nadie ignora la importancia de Cubero para el club, y que sin dudas, quedará en la historia de Vélez Sarsfield, pero digamos las cosas como son: no puede jugar más de lateral derecho. ¿Pone mucha actitud? Sí. ¿Es un referente en el vestuario? Sí. Pero no puede estar más en la última línea de Vélez. El equipo necesita sumar y no dar ventajas. Ayer participó muchísimo del juego en ataque, tiró e intentó tirar innumerables centros, pero no puede luego defender. En el segundo gol de Boca, Benedetto, le saca en cuestión de segundos, varios metros. Los que quieran seguir defendiendo lo indefendible, vean los dos primeros goles de Boca. Si Fabián Cubero no puede salir de los once titulares, es intocable; entonces que el técnico ponga a otro jugador de lateral derecho, y que él juegue de ocho. Ayer, con el horrible partido de Matías Pérez Acuña, mayor exposición para el gran capitán en defensa. A Pérez Acuña, no le salió una bien. Estaba perdido, la pelota le quemaba, se la sacaba de encima y además, poco apropiado, intentó jugar dos pelotas de taco. Totalmente fuera de lugar. Sabemos que frente a la lesión de Gastón Díaz, el técnico no tiene muchas alternativas, pero Pérez Acuña desaprobó el examen y fue reemplazado al comienzo del complemento por Fabricio Alvarenga que tampoco tuvo gran desempeño. Para completar la mala jornada de la defensa, Alán Aguerre que nuevamente se mostró con muchas dudas y cavilaciones al salir a cortar, si bien no cometió graves errores o torpezas, no mostró la seguridad y fortaleza que se pretende de un arquero.

 Así en líneas generales, la defensa fue un desastre, y el mediocampo, tampoco tuvo un buen partido, con un Santiago Cáseres que tenía que hacerse dueño de la distribución de pelotas, y alternó buenas y malas. Intentó jugar rápido y fácil, pero tuvo algunas situaciones que rozaron la displicencia, y en el intento, le entregaba la pelota servida al rival. Leandro Desábato que intentaba recuperar, pero se le hacía difícil, y Matías Vargas con poca intervención al ser muy marcado. En una de las primeras clara, se equivoca en la definición, dando lugar a la contra letal, del primer gol “xeneize”. Federico Andrada y Maximiliano Romero, de poca participación. Romero, bajaba mucho a buscar la pelota porque no le llegaba, pero se hacía difícil con él tan abajo, estructurar el ataque. En síntesis: Los de abajo más Pérez Acuña, muy mal desempeño; los del medio y los de arriba, con una tarea muy pobre.

No hay mucho para decir cuando se perdió contundentemente y casi no se crearon situaciones de gol. Era algo previsible, perder con este Boca que marca diferencias abismales con la mayoría de los equipos y con este novato plantel de Vélez, no haría la excepción. Lo que no se podrá perdonar, es perder con equipos que pelean el otro campeonato, el de abajo. Esos partidos son los que no hay que malograr. Ahora lo importante es el trabajo que deberá realizar el cuerpo técnico para que este terrible embate, no les pese a los chicos desde lo anímico. El lunes habrá que trabajar ya pensando en Independiente, y retomar la senda de sumar puntos. Porque Vélez necesita eso, engrosar los puntos y el promedio.

Párrafo aparte para la gente que ayer hizo del Amalfitani una fiesta. Puso color y no paró de alentar en ningún momento. ¡Qué lindo que es el folklore del fútbol! Y destaco que muy atinadamente, frente a la goleada, faltando unos cinco minutos para finalizar el encuentro, la hinchada cantara “vamo’ vamo’ los pibes” porque hay que bancarlos, porque es lo que tenemos, porque son nuestro patrimonio, y son nuestro futuro. Ahora, el próximo partido de locales, ante Newell’s todos debemos seguir acompañando, para sumar, y poder despegar. ¡Que la fiesta en las tribunas se repita!

EL HINCHA OPINA