domingo 24 DE septiembre, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

Pobre Final

martes 27 DE junio, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo
De Felippe realizó cambios que generaron murmullo ayer en el Amalfitani. (Foto @Velez)

Terminó en empate la última fecha de este campeonato para Vélez y nuevamente fuimos testigos de la anemia futbolística que viene teniendo el fortín. A priori el empate no le servía a ninguno de los dos equipos, porque Temperley tenía que salir a ganar si o si para lograr la permanencia, aunque con el correr de los minutos y sabida la contundente victoria de Olimpo sobre Aldosivi, le fueron tomando el gustito al empate; y porque Vélez tenía que tomar el partido de ayer como el primero de la temporada próxima, y salir a ganar los tres puntos para engrosar su promedio de cara al difícil torneo que se le viene. Nada de eso pasó, muy por el contrario se dio un partido chato, aburrido y con pocas situaciones. Si alguna persona no sabía que hacer anoche, y sin haber seguido las campañas de ambos equipos, totalmente liberado de los preconceptos, se sentó a ver el partido podría haber pensado que jugaron a empatar, pero no, esa pobreza no fue premeditada, es lo que tienen para dar, ni más ni menos que eso. 

El primer tiempo fue para el olvido, casi con nada para rescatar. Se vio poco de muchos jugadores que volvieron a tener la irregularidad que gobernó este torneo. Otra vez, faltó el concepto de equipo, no se vio juego asociado, ni situaciones claras. Era la gran oportunidad de Maximiliano Romero de demostrarle al técnico que puede tenerlo en cuenta y no relegarlo como ocurrió en lo que va de este año, pero tuvo una noche pobre y no por responsabilidad propia solamente sino que se le hace muy difícil jugar al no llegarle el balón. Los elogios que se llevó Matías Vargas en las últimas presentaciones en donde pareció hacerse cargo de la conducción del equipo, ayer se desdibujaron porque aportó muy poco.

No obstante la dificultad de Vélez en generar juego, en los primeros minutos del segundo tiempo, intentó y logró algo; pero sin ser determinante ni llegar al gol. Es muy difícil denominar a Vélez como un equipo, porque adolece mucho de juego colectivo y anoche, otra vez, esa fue la característica de los noventa minutos. Sumado a eso, otro capítulo del técnico que viendo que se arrancó mejor el complemento, realizó cambios raros, mezquinos. Tal vez, nuevamente, se fue enamorando del empate con el correr de los minutos y dejó en claro que no entendió lo que Vélez está necesitando en este momento. Ayer había que ganar y se podía haber intentado algo más. Realizó tres cambios en el mediocampo: Fabricio Alvarenga por Diego Zabala; Santiago Cáseres por Nicolás Domínguez y Nicolás Tripichio por Leandro Desábato respectivamente. A mi entender, la salida de Zabala fue apresurada porque es un jugador que siempre va para adelante y podría haber logrado algo más; el primer cambio, debió ser el ingreso de Santiago Cáseres, relegado al banco sin explicación alguna; y el último cambio fue Desábato como ya es costumbre y el ingreso del “polifuncional” Tripichio. Pobre pibe que no logra continuidad y cada vez que entra lo hace en una posición distinta. Ya jugó de cuatro, de ocho y de cinco. ¿No hubiera sido una buena oportunidad para ver a Favio Durán en cancha acoplándose a Vargas y Romero? 

La chatura del partido hace que no se pueda destacar casi nada. En el segundo tiempo, algo chiquito, una triangulación entre Alvarenga que tiró un centro y la bajó magistralmente Romero demostrando su calidad para luego habilitar a Delgadillo. Muy poquito lo del pibe Romero, que demuestra calidad pero le falta rodaje. La defensa en un nivel aún bajo, pero sin recibir goles y con una dupla centrar con Lautaro Giannetti y Emiliano Amor, que a pesar de las falencias, se va haciendo fuerte. Giannetti seguro abajo, y Amor haciéndose importante en el juego aéreo en ambas áreas. Y lo de Fabián Cubero, alternando buenas y malas. Las buenas, son las tribuneras para recibir el grito de “Dale Fabián”, las que vienen de la mano de la actitud que no se le discute, pero dejando mucho que desear desde la marca y el juego. Tal vez sea un ejemplo en que la gran experiencia, es inversamente proporcional al juego que despliega Cubero.

Fue todo muy irregular, comparando partidos anteriores en conjunto y asimismo el desempeño de las individualidades. Ayer, con el ingreso de Alvarenga por Zabala, se dio un plantel en cancha surgido completamente de las inferiores velezanas, y también quedó demostrado que de cara al torneo próximo no se necesitan meras incorporaciones sino refuerzos con mayúsculas que categoricen este equipo y que además formen y hagan crecer a estos jóvenes, que los apuntalen y así, fortalecerse cada uno en su puesto para lograr regularidad. Reitero: lo que se vio en la mayoría de los partidos de este torneo está muy lejos de llamarse equipo y hace pensar mucho en el trabajo que se realiza en la semana porque este cuerpo técnico hace bastante que está al frente de estos jugadores y habiendo tenido una de las pretemporadas más largas de la historia del fútbol.

Lo más destacable fue lo que pasó en las tribunas. Mucha gente ayer en el Amalfitani alentando todo el partido y también, bajando línea y marcando la historia de Vélez. A poco de comenzar se pudo escuchar: “Jugadores, dirigentes van pasando, la banda siempre queda y te va a alentar…” y luego el clásico: “Movete, Vélez, movete….”, para completar la trilogía con el grito al unísono de “Pavone, Pavone…” marcando la desprolijidad de la salida del goleador de Vélez. Uno puede escuchar las dos campanas, la del jugador y la de los dirigentes, y tal vez nunca se logre saber quién dice la verdad, pero sin dudas, acá hay un problema de formas, de cómo se comunica y no es nuevo. ¿No se podría haber resuelto de otra forma? No sólo para el afuera, sino también para el adentro, para el grupo, para los jugadores. Ayer en el post partido dos jugadores, Delgadillo y Amor, declararon sobre el tema y ambos se mostraban abatidos por la salida de Pavone y manifestaron extrañar al “tanque” adentro y afuera de la cancha.

Se viene un campeonato histórico, complicado, en que Vélez tendrá que salir a pelear la tabla de arriba para zafar en la parte de abajo. Ojala todos seamos conscientes de ello. Los hinchas ya lo demostraron este año yendo a la cancha y alentando; cuerpo técnico y jugadores, deberán trabajar muy duro, y en estas dos o tres semanas próximas será el momento de los dirigentes, que tendrán que sumar refuerzos de categoría y rápido; y no sobre el comienzo del nuevo torneo para poder hacer una pretemporada integral con el plantel completo. Es un momento histórico por el presente futbolístico en un contexto eleccionario. No se llenen la boca con el amor por Vélez, dejen la soberbia, los egos de lado, y demuestren con hechos el amor que dicen tener ¡Primero, siempre, Vélez!

EL HINCHA OPINA