jueves 27 DE julio, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

La vergüenza que antecede al Huracán

miércoles 22 DE marzo, 2017
Por Pablo Rodriguez Denis
El equipo se prepara de cara al partido del lunes. (Foto @Velez)

Qué poco nos duró. La alegría, el desahogo, la esperanza. Todo lo vivido hace dos semanas en Liniers se nos fue al tacho en apenas unos minutos, los que tardó Newell’s en vulnerar la endeble defensa de Vélez para abrir un goleada que podría haber terminado en un papelón para la historia si los rosarinos no hubieran sacado el pie del acelerador

¿Tanta diferencia hubo en el juego? La realidad es que no. Contra Estudiantes el equipo había tenido destellos de buen pie y alguna que otra jugada aislada, aunque tampoco había brillado. La diferencia -abismal diferencia- estuvo en la actitud.

Un equipo desganado, resignado, cediéndole el balón, el campo y el protagonismo a un Newell’s al que sólo le bastó con aprovechar los horrores defensivos (una vez más quedó demostrado que Vélez tiene la peor defensa del torneo, por escándalo) para convertir el partido en un monólogo de 90 minutos.

En definitiva, lo que se vio en Rosario es una muestra más de que, jugando así, ya no habrá que preocuparse por la cantidad de descensos que impulsará la AFA desde el próximo torneo, sino por lo que suceda en éste, donde hay que hacer innumerable cantidad de méritos negativos para preocuparse teniendo en cuenta la gran cantidad de equipos impresentables que pelean abajo. Este Vélez los está haciendo todos. Y a la perfección.

Cuesta detenerse y buscar un chivo expiatorio en la vergüenza que se vio el sábado en el Parque de la Independencia ya que ninguno de los hombres de De Felippe superó los 4 puntos en rendimiento. Sin embargo, quedó claro que varios ya no pueden ponerse la camiseta de Vélez. Ya sea porque tienen los pies redondos, porque les queda grande la V o simplemente porque les da lo mismo ganar, perder o empatar. O eso es lo que parecen demostrar fin de semana tras fin de semana.

Quizás lo que más preocupa es la falta de soluciones desde el banco, ya que Omar De Felippe sigue demostrando que no encuentra un patrón, un once ideal, un equipo del que pueda decir “bueno, con éstos voy a la guerra”. De hecho, el entrenador cambia, vuelve a cambiar, innova, saca jugadores, mete otros y nada. Todo igual. Todo lo mismo. 

¿Qué es de la vida de Maxi Romero? ¿En qué andará Matías Vargas? Sólo algunos de los interrogantes que parecen no tener respuestas en la incertidumbre diaria que nos muestra el DT. El primero nunca fue considerado por De Felippe (de hecho, hasta llegó a poner a Favio Durán antes que a él) y el segundo pasó de ser titular y tener buenas actuaciones a directamente ni figurar en las listas de concentrados. ¿Habrá algo detrás de lo futbolístico? Al momento parece ser la única explicación de sus ausencias. En la misma tónica aparece otro nombre como Nicolás Tripichio, casi sin chances en este ciclo.

Lo cierto es que esto sigue y el lunes que viene habrá uno de esos partidos que suelen considerarse “de 6 puntos”. Es la final del mundo. Allí, en casa, habrá que ganar a como dé lugar, como se hizo con Estudiantes. De otra forma, el rival nos pasará en los promedios y, si se dan otros resultados, la famosa zona de descenso de la que varias voces dirigenciales nos quisieron separar desde los micrófonos, estará a la vuelta de la esquina.

Por nuestra parte, la de los hinchas, habrá que volver a llenar las tribunas y seguir apoyando a la camiseta. Demostrado de sobra está que este equipo repleto de falencias y apático por donde se lo mire, jamás se podrá quejar de la falta de acompañamiento de la gente. Ya ni se piden imposibles, apenas una barrida con el corazón, una corrida a un rival, un cierre con ganas. Algo.

Mientras tanto, habrá que seguir sufriendo y destrozándose las uñas con un Arsenal-Atlético de Rafaela un lunes por la noche. Porque dicen que las buenas ya van a venir, pero nadie nos explicó lo que iban a tardar.

EL HINCHA OPINA