domingo 19 DE noviembre, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

En caída libre

martes 7 DE noviembre, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo
Una noche que nos dolió a todos en el Estadio José Amalfitani. (Foto @Velez)

Muy triste todo. No hay mucho para decir de lo que vivimos ayer en el estadio José Amalfitani. Tristeza, desolación y más de lo mismo desde el análisis de lo que fue el partido en sí. Queda demostrado que es muy difícil revertir esta situación. Al menos con lo que había hasta ayer era muy difícil modificar algo, porque Vélez tenía un técnico que nunca encontró el equipo, y nunca se le cayó una idea sobre la marcha para poder cambiar la realidad imperante en un partido. Sumado a eso, y solo mencionándolo al pasar, la mala o baja preparación física de los jugadores; con muchos lesionados y otros, fuera de estado.

No obstante eso, también hay que decir que Vélez tiene un plantel corto, joven, sin experiencia, ingenuo; que hace que el técnico tenga pocas herramientas para trabajar. Ahora bien, de eso también es responsable Omar De Felippe, porque si pidió refuerzos que él creía fundamentales y no se los trajeron; debió haberse ido en su momento. Esto es un deja vú de lo que se vivió con Bassedas. La tercera pata que también tiene gran cuota parte de responsabilidad es la actual dirigencia, que luego de estar dos años acomodando las finanzas, prometió traer refuerzos de categoría y nos vendió espejitos de colores. Contrató a César Rigamonti, pedido por el técnico pero no usado hasta ayer en el torneo para respetarle la titularidad a un jugador del club aunque termináramos goleados; a Gonzalo Bergessio que en su afán de revancha luego de ser relegado en San Lorenzo, estuvo más lesionado que partidos jugados; Luis Amarilla, que lo mencionaron como un proyecto, un apuesta, pero que de serlo, lo es muy a futuro; Federico Andrada, que demostró poco y nada; y finalmente, dos ex jugadores de la institución: Jonatan Cristaldo, que está muy lejos de ser el que fue, y que claramente no está para jugar; y Gastón Díaz, que se fue criticado por casi todos y volvió para ser el salvador, el cacique, el que se ponga el equipo al hombro, y sigue siendo el mismo de antes. Ironías mediante, el panorama es negro y el que pierde es Vélez.

Lo de Gastón Díaz de ayer fue horripilante. Cómo adjetivar algo así para que quede en claro la nochecita que tuvo. Le caigo a él porque con casi diez años de ser jugador profesional, no sabe patear un centro, no marca bien, no tiene temperamento. Pobre César Rigamonti tener que estar defendiendo el arco con una defensa que no para a nadie. Literal, a nadie. Así y todo tuvo una buena actuación. Gastón Díaz, de lateral derecho, que hace pedir a gritos a Fabián Cubero, porque ni sangre pone; Emiliano Amor, que sufre mucho por las críticas de la era Russo que vivía marcando penales o siendo expulsado, y ahora no frena a ningún contrario. Por su parte, Fausto Grillo, que es sólo actitud, mete, corre, pero en defensa le falta mucho; y Braian Cufré, que se va al ataque, y se va al ataque, y se va… pero retrocediendo, bajando y marcando es para el olvido. Pobre el que tenga que estar en  el arco de Vélez, con esta defensa.- 

En el mediocampo, nuevamente Santiago Cáseres, un paso adelante, con una visión diferente, poniendo e intentando hacer jugar a sus compañeros; Nicolás Domínguez en una noche de bajo nivel, Jorge Correa con intentos pero sin concretar nada, y Matías Vargas, al único que se le puede caer una idea, pero ubicado en el campo en una posición que no es la de él ni en la que él se siente cómoda. Y también, con un equipo rival que te estudia, y que le pone una marca personal al mejor jugador de Vélez, y el técnico  propio desde el banco, no aporta soluciones. Finalmente, Maximiliano Romero, buscando tocar el balón porque no le llega, y Nicolás Delgadillo, mucho firulete y nada concreto, ni centro ni patear al arco. Defendemos horrible, y no generamos situaciones. Qué deporte estamos jugando!!! ¡No patean al arco! ¿Tan difícil es?.-

Lo de este plantel que nunca llegó a conformar un equipo, es patético y si bien reconozco, que hay jugadores en crecimiento que pueden llegar a ser importantes en un futuro, como ser Vargas, Cáseres, Romero (reconocido como un prodigio por una revista francesa), en este contexto, pierden más de lo que ganan; y en su defecto, también pierde Vélez institución, porque son activos del club. Más frustraciones, que alegrías. Pobrecitos de ellos, que seguramente en otro equipo, hubiesen descollado. Y lamento hoy, con el diario del lunes, tener que decir que el jugar la Copa Argentina fue contraproducente, y que la eliminación, nos costó muy cara.- 

Es correcta la salida del técnico. Tal vez demoró mucho en tomar la decisión, ya que debió haberse ido luego de la goleada en La Plata, partido que para mí fue más decadente que el de anoche ante Unión, y ya parecía verse una desconexión entre el cuerpo técnico y los jugadores. Debió haberles dado aire antes. Asimismo, fueron muy raras las declaraciones post partido de Raúl Gámez y del propio Omar De Felippe. Todo bochornoso. Parecía un pase de facturas, reclamos. ¿El técnico quiso dejar expuesta a la dirigencia? Una suma de desprolijidades.-  

Más allá del lodo en el que estamos revolcados, el sábado próximo hay elecciones y es fundamental que el socio participe. Vélez es de todos, y tenemos que cumplir con nuestro derecho de votar y elegir nuestras autoridades. Gane quien gane, desde esta humilde columna, le pido que ni bien asuma la conducción del club, se olvide de su nombre, de su agrupación, y labure por y para Vélez, uniendo a todos, llamando a la gente que puede aportar proyectos, porque acá lo único que importa y que trasciende es la institución. Honren a Vélez, devuélvanlo a lo más alto ¡Siempre, primero, Vélez! 

EL HINCHA OPINA