domingo 24 DE septiembre, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

Dignidad Bajo Cero

lunes 22 DE mayo, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo
Cabezas gachas tras un dura derrota en Mendoza. (Foto @Velez)

Qué manera de perder y dejar cada vez más atrás aquellos años gloriosos, aquella estirpe que supimos construir. Qué tiempos aquellos dónde el rival respetaba a Vélez por su grandeza, por lo que había conseguido, por su jerarquía. ¡Cómo no añorar esos años en dónde el fortín salía a ganar en todas las canchas!. Hoy, lamentablemente estamos muy lejos de eso, y cada día nos alejamos un poco más. Ayer en Mendoza, se pudo ver más de lo mismo, lo que se viene reiterando casi desde la época de Flores o de Russo con el agravante del caudal de tiempo transcurrido. Fue un resultado impensado en otros momentos, sin querer subestimar al rival, que hizo un muy buen partido con algunas imprecisiones en el segundo tiempo.

¡Cómo cuesta jugar de visitantes! Pareciera que les agarra un miedo escénico, a jugadores y a cuerpo técnico. No sale una, se regala un tiempo y nuevamente el gran detonante de esto, a mi entender, es el planteo del técnico más allá del mediocre plantel, que, vale decir, es la misma persona que dirige a éstos jugadores tanto en el Amalfitani como jugando afuera. Y retomando la idea del partido en Mendoza, voy a disentir con Omar De Felippe que declaró en el post partido que con la expulsión de Fausto Grillo a los quince minutos del primer tiempo, se terminó el partido. Para mí no fue así. El partido nunca arrancó para Vélez por el planteo amarrete que hizo. Como manifesté anteriormente en este espacio y también en mi programa de radio, frente a la salida de Juan Manuel Martínez, el cambio era el ingreso de Maximiliano Romero desde el inicio. Ayer, quedó demostrado eso a partir del segundo tiempo con la entrada de dicho jugador, ya que Vélez mostró otra cosa porque aunque toque poco la pelota, Romero arriba obliga al rival. Y fue así que en una jugada al final, consiguió el penal que luego malogró Mariano Pavone.

En el primer tiempo, Vélez no hizo nada. Como siempre, perdido, impreciso y recibiendo dos golazos de Godoy Cruz. Lamentablemente, a los quince minutos se dio la expulsión de Fausto Grillo con opiniones encontradas, si era para amarilla o si la roja estuvo bien, pero sin quitarle mérito a Grillo por esa patada temeraria y a destiempo, también hay que decir que el pase de Lautaro Giannetti lo comprometió mucho. Jugada característica de este Vélez con Fabian Cubero que la juega para atrás a Giannetti y éste le da un pase jugadísimo a Grillo. No se puede ignorar el flojísimo partido del central que cometió dos gruesos errores, el primero ya mencionado en el pase a Grillo y el otro, en el tercer gol de Godoy Cruz que se queda parado cual poste. Esto es lo que hay: lo sacaron a Nasuti, ahora está Giannetti que no cumple y es la historia sin fin, de este mediocre plantel.

Más allá de lo dicho, y si bien cuenta con un plantel pobre, es en estos momentos en dónde se tiene que ver la mano del técnico y lamentablemente De Felippe no parece estar a la altura, porque denota estar perdido, sin ganas y sin posibilidad alguna de poder levantar anímicamente a este plantel que parece noqueado. En el partido anterior por la salida de Martínez, hizo ingresar a Delgadillo. Ayer, en Mendoza, incluye a Alvarenga en el once titular, que no apareció en todo el tiempo que jugó. Basta de jugar sólo con Pavone arriba. ¿Por qué el técnico no prueba desde el arranque con la dupla Pavone – Romero? Lástima por el pibe Romero que siempre lo mete en cancha cuando Vélez ya está abajo en el marcador y ante un panorama adverso. 

Para poner un poco de optimismo quiero incluir y destacar en mi comentario, el segundo tiempo de Matías Vargas que supo ponerse el equipo al hombro, realizar desbordes, armar jugadas, tal vez inspirado o sintiéndose mejor en cancha con la compañía de Nicolás Dominguez y Maxi Romero. También destacar tres atajadas de Alan Aguerre, que dentro de sus cavilaciones habituales, no impidió la derrota, pero sí evitó que la goleada sea mayor. Pero esto fue todo, no mucho más.

Claro está que a este presente de Vélez se llega por, al menos, dos factores: una comisión directiva y específicamente dirigentes del departamento de fútbol que realizaron un pésimo trabajo, y una seguidilla de técnicos más el actual, Omar De Felippe, que no supieron sacar esto adelante. Cabe destacar, técnicos también contratados por esta dirigencia, que en pos de levantar la bandera del saneamiento económico, realizó dieciséis incorporaciones mediocres, de las cuales muchas jugaron poco y otras que ya no son parte de este anémico plantel. ¿A qué voy con todo esto? A expresar que se viene dando la ecuación ideal para estar hoy donde estamos: en el puesto vigésimo de treinta equipos, con veintiocho puntos de setenta y cinco posibles, con treinta y ocho goles en contra y veintidós a favor, y con la calculadora en mano viendo los promedios de este campeonato y fundamentalmente del próximo torneo. La dignidad de Vélez está en negativo. Cuando se piensa que no se puede caer más bajo, ahí vamos un poquito más.

Esto es la actualidad de nuestro Vélez. Dolorosa situación y en el lodo revolcados dirigentes, jugadores y cuerpo técnico; y lamentablemente pareciera que muchos aún no ven o no quieren ver la realidad que se está viviendo. Basta de ego, de soberbia y de omnipotencia. El que no se sienta a la altura de las circunstancias que de un paso al costado. A trabajar todos, a dejar todo porque nos quedan cinco finales de este campeonato para luego dar comienzo a lo que será el torneo más importante de nuestra rica pero ahora malograda historia. Siempre, primero VÉLEZ.

EL HINCHA OPINA