sábado 27 DE mayo, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

Balance 2016

miércoles 28 DE diciembre, 2016
Por Mariana Rodriguez Vimo

Sinceramente para estos días de diciembre, no avizoraba este panorama. Imaginaba que estaríamos mucho mejor posicionados en líneas generales, más tranquilos y pensando en la tabla de los promedios como un feo recuerdo ya superado. Tal vez era mi excesivo optimismo, o tal vez era mi gran ingenuidad. No obstante eso, confié en que se iba a salir de la difícil situación que muchos veíamos pero que pocos nos animábamos a mencionar. Creía que a fuerza de trabajo, todo mejoraría.

Lamentablemente eso no pasó y la situación hoy es otra. El balance del 2016 es negativo. Es muy duro lo que se vivió este año, y puedo asegurar que en estos más de treinta años que sigo a Vélez, es el año que peor lo vi. Luego de pasar por una década exitosa, es muy difícil transitar esta dura realidad.

El 2016 fue un año muy complicado, crítico, en el que no se estuvo a la altura de las circunstancias: ni desde lo dirigencial, ni desde los cuerpos técnicos (Bassedas – De Felippe), ni desde los jugadores. Fue un año bañado de equivocaciones, de incoherencias, de malas decisiones, de ensuciar la cancha instalando una grieta entre los hinchas, de poner excusas y tirar la pelota afuera.- 

¿Quién pudo creer que en el primer semestre Vélez no había sido superado por ningún rival? Si la constante de este equipo fue no jugar al futbol, no jugar a nada. ¿Quién puede ser tan ingenuo para creerse esa barbaridad? Y si, es una barbaridad porque este Vélez versión 2016 fue si no el peor, uno de los peores del torneo.

Pareciera que las tres patas de la mesa, se están burlando del sentimiento del hincha, que es justamente la cuarta pata de esta enclenque mesa velezana. Esas tres patas están atacando su confianza, esa que muchos socios depositaron en noviembre de 2014 votando por un modelo que acomodaría la economía del club, asustados por un pasivo que hoy, luego de levantar la bandera del campeonato económico, no es muy diferente. Y ya con poco más de dos años de esa gestión, me hace preguntar: ¿a qué precio querían acomodar la economía? Porque el costo deportivo fue terrible.

Con el discurso de sanear el club y acusando a los que se fueron por la pesada herencia recibida, se dio una concatenación de hechos que en perspectiva podemos decir que fueron bochornosos, y que arrancaron antes del 2016 como ser: mantener a Miguel Ángel Russo en el cargo a pesar del espantoso torneo; luego de pasar ese campeonato austero de refuerzos, bancar medio año más sin la incorporación de grandes nombres para fortalecer el plantel que dirigía Christian Bassedas; la renovación de contratos de jugadores discutidos o ya más cerca del retiro que del estrellato; contrataciones que lejos de ser refuerzos fueron meras incorporaciones (Cáceres,  Zabala, Nasuti, Assmann, entre otros); y finalmente la contratación de Gonzalo Díaz, Maximiliano Caire, Héctor Canteros que parece no haber aprendido nada, sigue con la displicencia habitual y no se da cuenta lo que se juega Vélez en esta instancia y de Hernán Barcos, que llegó con bombos y platillos; y pasará sin pena ni gloria si se termina de cerrar su pase a un equipo de Brasil; entre otros sucesos.

Y ahí están las tres patas... en el mismo lodo, todos revolcados. Y como decía en mi primer párrafo, ser optimista es una cualidad reinante en mi vida, pero me van a perdonar: hoy no puedo serlo. El panorama es negro y no se ve una solución posible cuando tenemos: dirigentes que se equivocaron mucho con respecto a las contrataciones, a las renovaciones de contratos y a las decisiones que tomaron y que hoy vuelven con la “cantinela” de no poder contratar refuerzos; un cuerpo técnico que sin dudas trabaja, pero ante el primer escollo amaga con renunciar; y los jugadores, que entran a la cancha sin amor propio, como si todo les diera lo mismo ya que a fin de mes inexorablemente cobran su sueldo, y lo peor, es que frente a los resultados adversos no muestran reacción.

Conjugando esas tres cosas, ¿qué análisis puedo hacer? Hay una gran deuda, el debe supera ampliamente al haber. La gente se bancó los campeonatos austeros para acomodar la economía, pero también estos dirigentes afirmaron que luego vendrían los logros deportivos y muy lejos estamos de eso. Vélez terminó el año en el puesto 23 en la tabla de los promedios, y ahora solo puede reforzarse con dos jugadores, lo que claramente es muy poco. Y para colmo de males, el contexto externo del fútbol argentino y el desastroso manejo de la AFA no ayudan en nada para este crítico momento de Vélez.

Vélez está en coma, tal vez en un coma inducido por los malos manejos, pero en coma al fin. El panorama es desalentador, y no me importa que me tomen por exagerada o muy dura con mis opiniones, seguiré, como hago siempre desde mi humilde columna, buscando una reacción, para que puedan sacar a este equipo de esta situación en la que nunca debieron haberlo metido.

El balance es pésimo, y a futuro, ¿qué? El futuro es incierto, primero por la situación del fútbol en general y la pelea AFA – Clubes – Gobierno por la salida de Fútbol Para Todos, y el no ingreso de dinero en los clubes; y segundo para Vélez en lo particular, porque sólo con dos incorporaciones, no pareciera que se pueda cambiar mucho la cara a este equipo tan falto de jerarquía.

Ahora bien, las tres endebles patas tendrán que poner lo mejor de sí y trabajar denodadamente. A saber, la dirigencia que no tiene margen de error de cara a la ardua tarea que se les viene, y deberá buscar cómo financiar dos refuerzos con experiencia y jerarquía, no para meramente incorporar sino para reforzar este anémico plantel; además deberá negociar con los jugadores que están pensando en irse como Barcos, Caire y tal vez el difícil caso de Maximiliano Romero; los que vuelven de préstamos, los que hay que renovarle el contrato y fundamentalmente; los jugadores que habrá que ceder porque no serán tenidos en cuenta y el club no se puede dar el lujo de pagar contratos en vano, como es el caso inentendible de Iván Bella desde su regreso. Tendrán que escuchar, estar ávidos de soluciones. Las personas que están a cargo del departamento de fútbol profesional de un club como Vélez Sarsfield, tienen que ser conocedores, estar a la altura, estar asesorados, y sobre todo no improvisar ni equivocarse más; porque en base a su accionar pasado, estamos dónde estamos. Dejar la soberbia, la omnipotencia y la arrogancia de lado; un baño de humildad y un poco de autocrítica porque no son los dueños del club. Los socios, los verdaderos dueños, les otorgamos por tres años el gobierno del club, y obvio, que deben hacerlo de la mejor manera.

El cuerpo técnico, deberá hacer una gran pretemporada y lograr que estos jugadores jueguen al fútbol. La mejora desde lo físico ya se notó, pero en el juego se adolece mucho. Aún no se pudo ver la mano de Omar De Felippe ni en el armado del equipo ni en el juego. Vélez necesita ganar, sumar de a tres y para eso es imperioso hacer goles. Tal vez la solución sea modificar el esquema y jugar con dos delanteros, con jugadores que tengan llegada y gol. Quedó claro que la soledad de Mariano Pavone arriba, no nos conduce a nada. Además deberá realizar un gran trabajo físico, táctico, técnico y sobre todo, anímico, tanto para los jugadores como para el propio cuerpo técnico para poder afrontar la seguidilla de cinco partidos cruciales cuando se retome el torneo. Después de hacer la pretemporada, nada de quedarse sin agua en el segundo partido. Trabajen.

Y los jugadores, ¿qué les puedo decir? Si bien es Vélez en su conjunto el que está en el puesto 23 de los promedios y complicado con el descenso; son sus nombres los que quedan plasmados en esta fea situación. El último partido con Arsenal, fue sin dudas la muestra de lo que no tiene que suceder: jugadores sin reacción, sin amor propio. Si no sienten la camiseta que visten, por lo menos tengan orgullo, y dejen todo en la cancha por ustedes mismos. Los que dicen amar al club y buscan quedar en la historia, ayuden, no generen conflictos, piensen en el bien de Vélez, no sean camarillas, den el ejemplo a los más jóvenes; si no están a la altura, den un paso al costado y sepan que Vélez es más grande que cualquier nombre o que cualquier meta personal que quieran cumplir.

Las palabras me brotan desde el dolor porque nunca creí tener que vivir esto. Aún estamos a tiempo de revertirlo en lo que será una aguerrida batalla. Pido trabajo a conciencia de esas tres patas mencionadas. A los dirigentes que tomen decisiones sin equivocarse, que se callen para afuera y trabajen para adentro. Más allá del contexto enrarecido del fútbol argentino, el torneo en algún momento se retomará y necesitamos estar reforzados para que el cuerpo técnico disponga del plantel y trabaje el mayor tiempo posible. A Omar De Felippe, le tocará formar un equipo basado en una mezcla de jugadores con experiencia y jerarquía (los dos refuerzos que tienen que venir indefectiblemente); y los chicos y no tanto que conforman este plantel. Qué jueguen los que mejor estén, los que quieran hacerlo, los que dejen todo en cada entrenamiento y en la cancha. Basta de casarse con uno o con otro, basta de no sacar a los experimentados pero que son un desastre adentro de la cancha. Deberá meter mano y armar un equipo potable con lo poco que tendrá a su disposición. Exhorto al DT para que tenga en cuenta a los pibes, quede en su historia siendo un gran maestro y confíe en su crecimiento y maduración. Y a los jugadores sólo les pido: huevo, garra y corazón. Dejen todo y si no creen estar a la altura de las circunstancias, den un paso al costado.

La cuarta pata está intacta: los hinchas. Los que siempre estamos, los incondicionales, los que buscamos la reacción, los que amamos al club, los que colaboramos con nuestro granito de arena cuando se nos pide una mano o un esfuerzo. Los que pagamos regularmente nuestra cuota, los que no pedimos entradas de protocolo, los que no sacamos provecho del club, los de perfil bajo y los anónimos, los que dejamos todo para ir a la cancha, se juegue dónde se juegue, por amor al club y no para figurar. Esos mismos que haremos que nunca se olvide la historia de Vélez y siempre mantendremos a esta gloriosa institución en lo más alto. La cuarta pata está firme, activa y exige soluciones.

Quiero un club de los socios, con una función altamente social y deportiva, quiero que haya institucionalidad y que los dirigentes cumplan su mandato, que puedan revertir esta situación, haciéndose cargo de aciertos y errores. Vélez necesita gente joven, profesional, proactiva, con visión de futuro y proyectos innovadores. Vélez institución necesita “aggionarse” y crecer. Esto le cabe a los actuales y a los que quieran venir a dirigir los destinos de Vélez. El 31 brindaré por esta institución que mi padre me enseñó a amar y a honrar, porque cambie el destino de nuestro primer equipo, porque salgamos adelante y porque para esta altura del año próximo lo escrito en esta columna haya sido sólo un mal recuerdo.

EL HINCHA OPINA