sábado 18 DE noviembre, 2017.LINIERS, ARGENTINA.

COLUMNA DE OPINIóN

Atardecer Perfecto

domingo 18 DE junio, 2017
Por Mariana Rodriguez Vimo

Hace cuánto que Vélez no convertía cinco goles? Algo impensado en el último tiempo de tanta anemia futbolística. Nos fuimos todos contentos del Amalfitani pero tenemos que contextualizar el partido, y saber que jugamos con un equipo ya descendido, y que hasta la apertura del marcador a los 35 minutos, no tenía mucha emoción. Hay que rescatar lo importante: anoche era el primer partido de los últimos tres de este campeonato y Vélez necesita sumar los nueve puntos y comenzó con el pie derecho, sumando los tres de local. 

Con un triunfo de cinco goles hay que dedicarse a disfrutar y marcar las cosas positivas que se pudieron ver. Si bien aún no se puede hablar de un equipo ensamblado y amalgamado, si se pueden ver algunas cosas interesantes desde el juego, las sociedades y las triangulaciones. Así es el caso del mediocampo que nuevamente tuvo un buen desempeño de la mano de Leandro Desábato para marcar y recuperar, de Nicolás Domínguez esforzándose mucho, con la regularidad de Diego Zabala, siempre buscando el ataque, sirviendo y logrando la complicidad de Mariano Pavone y finalmente, con la creación y el despliegue de Matías Vargas, a quien cada vez le pesa menos ser el conductor de este equipo. Sin dudas, Vélez en todo momento buscó ser protagonista y lo consiguió con muchas situaciones de gol, y lindas jugadas colectivas.

Asimismo hay que hablar del nuevamente correcto partido de Nicolás Delgadillo a quien pareciera que le sienta bien la continuidad. Tuvo un muy buen partido en Tigre con dos asistencias de gol y anoche también de muy buen trabajo convirtiendo el segundo del fortín, más otras situaciones. Pareciera que después de muchas intermitencias, está logrando afianzarse en su puesto. No se puede dejar de destacar el gran partido de Mariano Pavone que súbitamente y con su primer hat-trick en Argentina, parece haberle gritado a los dirigentes: Acá estoy! y obliga a pensarlo como el primer refuerzo, o como el jugador por quien hacer el primer esfuerzo para el campeonato que viene.

No obstante ver todo color de rosa por la victoria regada de goles, hay que destacar que el campo de juego no estaba en óptimas condiciones, y generaba problemas al hacer picar el balón. Así quedó demostrado en un contraataque en el que Juan Manuel Martínez no pudo definir. Al margen de eso, los tres jugadores que entraron desde el banco de suplentes, lo hicieron de buena forma y sumaron: Martínez, Cáseres y Romero. Aunque a mi gusto, nuevamente el tercer cambio, que fue el ingreso de Maximiliano Romero por Mariano Pavone, se dio tarde. Ya con el partido definido, al meter Pavone el tercero a poco de comenzar el segundo tiempo, el técnico podría haberle dado la oportunidad al pibe de jugar casi cuarenta minutos y empezar a tener cierta continuidad. 

Por su parte la defensa alternó buenas y malas, con algunas complicaciones o cavilaciones a la hora de marcar. La dupla central no se vio tan segura como en partidos anteriores y hay que destacar que Lautaro Giannetti a minutos del arranque del partido pegó una patada digna de tarjeta anaranjada. A Alan Aguerre se lo notó más seguro y ejemplo de eso, fue que salió a cortar dos pelotas muy rápido y con mucha determinación. Justo el partido que Fabián Assmann no concentró y en la semana en que se habló de su desvinculación, es que Aguerre muestra destellos de su buena época, tal vez eso le pesó psicológicamente a favor. Lamentablemente con el gol de Scifo, se cortó la racha de la valla invicta, que podría haber llegado a cuatro encuentros (tres por el torneo local más el partido de Copa Argentina), y más allá del dato meramente estadístico, en este momento de Vélez podría servir para dar seguridad y sumar cosas positivas al equipo.

Ahora bien, ganar de manera contundente es muy bueno, porque tal vez sea el puntapié inicial del despegue pero no hay que dormirse en los laureles ya que aún queda mucho por mejorar, por afianzar y si o si, será fundamental cerrar este torneo con los seis puntos restantes. Si bien en este campeonato, faltando tres fechas ya nos liberamos de los nervios del descenso, no hay que olvidar que la próxima temporada será dura. Vélez tendrá dos finales, empezando el jueves con un partido complicado ante un difícil rival como Atlético en Tucumán y finalizando con Temperley de local. Ahora bien, se viene un momento crucial donde los dirigentes tendrán que hacer un trabajo fino, mejorar el pobre trabajo hecho en estos años y cerrar algunos vínculos, sacarse de encima jugadores que no han servido para nada y generaron más gastos para el club sin recibir contraprestación alguna y traer si o si, refuerzos con mayúscula para potenciar a estos pibes. A los hinchas, solo nos queda hacer del Amalfitani una fiesta en próximo fin de semana.

EL HINCHA OPINA